Yanina Catellani escribe un ensayo sobre la puesta en abismo del miedo y el deseo multiplicados y superpuestos en las mujeres de Sobre Barbara Loden, de Nathalie Léger.


Espero con impaciencia el día de mi encarcelamiento.
Elizabeth Bishop, En prisión

En El desafío poliamoroso, Brigitte Vasallo rastrea los procesos, paralelos y funcionales al despliegue tentacular del capitalismo, que hacen del núcleo reproductor el centro de la vida social y la única forma viable –o, en todo caso, la única legítima– de vincularse. En algún momento, entre el siglo XV y el XVIII, la gama de existencias posibles se torna monocromática: el hogar familiar –blanco, puro– absorbe la paleta entera. Por fuera, nada. Por fuera, el ostracismo.    

Los conventos cristianos, cuenta Vasallo, se convierten, paradójicamente, en líneas de fuga para algunas mujeres: espacios donde desembarazarse de las obligaciones de la vida doméstica, incluidas las obligaciones sexuales, y disponer de un tiempo y de un cuerpo propios. La reclusión se vuelve cobijo. El encierro deviene remanso.

Cecilia Pavón lleva esta idea a la ficción. En el cuento “Monjas, la utopía de un mundo sin hombres”, dos amigas –hartas del amor de pareja y del trabajo y de los mandatos– deciden abandonar Buenos Aires para internarse en un noviciado. Las monjas “no tienen problemas del mundo […] viven en una especie de alegría eterna”.  

Imagen 1 de 3 de Sobre Barbara Loden / Nathalie Leger
Sobre Barbara Loden
Nathalie Léger
Trad. Nathalie Greff-Santamaria y Horacio Maez
Chai Editora
2021
104 páginas

Mientras me adentro en las páginas breves y punzantes de Sobre Barbara Loden, la novela de Nathalie Léger publicada recientemente en Argentina por Chai Editora, estas escenas y otras –la Antonia de El tiempo todo entero de Romina Paula, negándose a salir, a hacer, auto-aislándose para siempre; la narradora de Pasaje al acto de Virginia Cosin, queriendo y no queriendo abandonar el psiquiátrico, sus reglas claras, su previsibilidad, sus guardianes– reflotan como fragmentos de un sueño recurrente. 

¿Qué dolor, qué imposibilidad de vivir, puede llevarnos a desear el encierro? 

“Cada escritor –dice Borges, que reconoce en piezas heterogéneas, y a priori desvinculadas, la idiosincrasia de Kafka– crea a sus precursores”. ¿No tiene la paradoja de Zenón contra el movimiento la forma de El castillo? ¿No son el móvil y la flecha y Aquiles los primeros personajes kafkianos de la literatura? ¿No se advierten la voz, el tono, los hábitos de Kafka en las parábolas religiosas de Kierkegaard, en ciertos poemas de Browning? “Su labor –sigue– modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro”. 

Léger construye en esta obra, que pendula entre la investigación y el autorretrato, la enciclopedia y la poesía, un universo de mujeres esquivas, resistentes en su errancia, e ilumina, como un fogonazo, a sus precursoras, a sus herederas. Siempre estuvieron ahí. Ahora las veo.     

En palabras de Vasallo, “si vamos a lanzarnos a la aventura de este libro, que sea para el desgarro”. Entremos. 

En el principio era Alma

En 1959, Alma Malone, una texana pobre, desertora de dos matrimonios prematuros y un padre incestuoso, se acopla –autómata, ausente– a un ex convicto que planea el robo de un banco. El atraco falla. Él muere, ella comparece sola ante el tribunal. Es condenada a veinte años de prisión, y agradece. Agradece genuina, grácilmente la sentencia: I’m glad it’s all over. No está hablando del proceso judicial.

Una mujer hace de otra

En 1971, Barbara Loden estrena su ópera prima y la única película que dirigirá en su vida: Wanda. Había llegado a Nueva York dos décadas antes, huyendo de una infancia ordinariamente pobre, ordinariamente violenta. Pasó, como una sombra, por circos, revistas, cabarets y teatros, siempre en roles prescindibles, “siempre alegre, risueña, obviamente”. 

Romina Guarda. “El tercer cuerpo”. Fotografías analógicas 120mm 2015-2021

Tiene, ahora, treinta y nueve años y un marido-titán que la dobla en edad, Elia Kazan. Tiene, ahora, una certeza: solo ella puede llevar a la pantalla la historia de Alma Malone. Solo ella, que ha atravesado “la vida como una autista, convencida de que no valía nada”, puede interpretarla. Barbara es, entonces, Wanda: “una mujer que cuenta su historia a través de otra mujer”. Wanda revive, así, a Alma.  

Arqueología de las tristezas

En 2010, Nathalie Léger, una escritora parisina en sus cincuenta que ya ha desempolvado y dado forma, con el puño, a los destinos de otras mujeres (Virginie Oldoïni, la condesa de Castiglione y amante de Napoleón III; Pippa Bacca, la artista italiana asesinada en Turquía en 2008) se obsesiona con la figura olvidada de Barbara Loden, sistemáticamente ausente de las enciclopedias de cine norteamericanas; se hipnotiza con la soledad agobiante, la sumisión impávida de Wanda. 

Algo en ese juego de muñecas rusas –Alma, Wanda, Barbara– parece convocarla: un interior igual de vacío, una carcasa igual de impostada. Un eco. Como una arqueóloga de las tristezas, excava –inquieta, obcecadamente– en busca de huellas, nombres, parajes que le permitan rellenar los huecos, alimentar a sus mamushkas, trazar una línea: “Quería encontrar materiales que hablasen de la incertidumbre, de la sumisión a lo que creemos que es el deseo del otro, de la incapacidad para decir no, enojarse, rechazar”. 

Aparecen, así, el abandono, la humillación constante de su madre; las muecas de gallina acorralada cada vez que el chirrido de las rejas anunciaba el regreso del marido: daddy’s home. Aparece, así, su propio rostro ajado, rendido, en el espejo. 

Una mujer a fondo

Volvemos a las preguntas. ¿Cómo puede alguien desear el encierro? ¿De qué cárcel huye una mujer que agradece las esposas, los barrotes en la frente? ¿Qué es lo otro de la celda perpetua? 

Romina Guarda. “El tercer cuerpo”. Fotografías analógicas 120mm 2015-2021

Una actriz, dice Léger, no es más que una mujer que hace de mujer a fondo. Una mujer, a la inversa, no es más que una actriz obligada: oculta cuidadosamente la pena, la insatisfacción, el rechazo; complace para escapar, para salir airosa; simula para sobrevivir. 

Sonríe. Sonríe con todos los dientes. 

A la cárcel, sin embargo, se ingresa sin pertenencias. A un lado quedan la cartera, el maquillaje, las máscaras. Una atraviesa el pasillo liviana, etérea. Sola, al fin.

El santo decir sí 

Las feministas de los años setenta criticaron duramente a Barbara Loden por Wanda. Consideraron que el film representaba lo femenino de un modo desfavorable, pernicioso. Barbara había llevado a la pantalla grande a una “mujer indecisa, sometida, incapaz de afirmar su deseo”, incompatible con el ideal que venía gestándose, a tracción, en las últimas décadas.  

Romina Guarda. “El tercer cuerpo”. Fotografías analógicas 120mm 2015-2021

No vieron, sin embargo, que en Wanda Loden creaba un personaje que en su deriva, en su apatía, resiste; que rechaza, como el león del Zaratustra, la carga de una vida cómoda, prefabricada, y hace lugar para que algo nuevo aparezca. Una especie de rebelión muda. Una forma de decadencia gloriosa. No vieron, tampoco, que en un doble movimiento, Loden paría un león y se erigía como niña. Si Wanda dice no, Barbara dice : se crea por primera vez una mirada, una voz. Afirma su propia existencia y, en ese afirmarse, bosqueja un desvío. Un afuera.   

En algún punto de esa ruta torcida, alterna, se topa con Nathalie. También ella ha elegido el salto al vacío que precede a la creación. Ha hecho de las heridas, del estupor, de la violencia sutil y explícita, una obra-monstruo: arbitraria, híbrida, anacrónica. Un remanso otro.


PORTADA:
Romina Guarda. Serie “El tercer cuerpo”. Fotografías analógicas 120mm 2015-2021

INTERIOR:
Romina Guarda. Serie “El tercer cuerpo”. Fotografías analógicas 120mm 2015-2021

Autor

Hablo el idioma –amputado, nostálgico, musical– de lxs que crecimos en el interior y aterrizamos en Buenos Aires como se entra a la boca de una ballena: con ansia de devorar y ser devoradxs. Estudié Comunicación en la Facultad de Sociales de la UBA y ya nunca fui feliz. Pero un poco feliz soy. Cuando escribo, por ejemplo.

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